jueves, 20 de septiembre de 2012


¡Sí, esta soy yo! La fotografa de una de las modelos más importantes de America. Ella es tan guapa, tan alta, tan delgada...Vamos, tan perfecta que muchas veces tansólo soy eso… La fotografa de una estrella. Aunque también su mejor amiga. Ella es Elisabeth, la modelo número 1 de los E.U.A. Sale con un famosísimo modelo italiano, Alessandro. Viven en una casa enorme, tienen lo que quieren y lo más importante, se aman. Una vida perfecta. Si lo reconozco, envidiada por mi. Pero, ¿y quien no tendria envidia de ellos? Bueno, ya dejo de hablar de ese tema. Voi a centrarme en mi história. Por cierto, me presento. Soy Jessica.
Ha sido un dia duro de trabajo. Me despido de la gente que queda en la oficina. Salgo a la calle ya iluminada por las farolas. ¡Oh, mierda! Esta lloviendo. Abro el paraguas y me dirijo al coche. Llego a casa. Caliento en el microondas un tapper de macarrones hechos por mi madre. Me siento en el sofá y ceno. ¿Salgo a tomar algo o me quedo en casa? Venga, decido salir un rato. Me arreglo un poco y me bajo al bar de la calle de enfrente. Entro. Me dirijo hacia la mesa del fondo y me siento. Me quedo mirando hacia ninguna parte, pensando en mis cosas cuando de repente alguien me dice:
-Perdona, ¿que te pongo?
Vaya... que chico tan guapo. Nunca lo havia visto por el barrio. Es castaño, media melena, ojos verdes y una sonrisa perfecta. Precioso. Despues de unos segundos de ausencia, reaccionó:
-Si perdona. Un martini, porfavor.
Lo apunta en la libreta y inicia su vuelta a la barra.
-Oye perdona, ¿eres nuevo?.- Le pregunto, antes de que se vaya, con una gran sonrisa en mi rostro.
-Si, hoy es mi primer día aqui.- Responde él.
Vuelve a la barra, prepara el martini y lo trae. Me quedo mirandolo casi sin pestañear. ¿Cómo puede ser alguien tan perfecto? Uauh. Enserio, creo que me he enamorado.
-Aqui tienes.- Me dice con un tono de lo más amable.
-Grácias.- Respondó con una sonrisa de oreja a oreja y seguramente con la típica cara de idiota enamorada.- ¿Eres de aqui?
-Sí, solo vivo a una manzana.
-¡Vaya, entonces eres del barrio!- Digo sorprendida.- Nunca te havia visto. Ah! Por cierto, soy Jessica.
-Dave, encantado.- Respone esbozando una gran sonrisa y seguidamente agacha la cabeza.- Bueno tengo que seguir trabajando, si no el jefe se enfadara.- Dice señalando a la barra.
-Oh! Claro, por supuesto. Perdona.- Me disculpo con una sonrisa pillina.
-Hahahaha tranquila, no importa. Me alegro de haber hablado con tigo.- Y seguidamente regresa  a la barra.
Se haze tarde y al día siguiente tengo que trabajar. Así que pago mi cuenta, me despido de Dave y me voi a casa. Mañana ya volveria para verlo otro rato.
Así lo hago, él me cobra con una sonrisa en la cara y me susurra con una dulce voz un hasta mañana.
Al día siguiente se lo cuento todo a Elisabeth. Ella muy alegre y contenta me dice que por fin habia encontrado a alguien que me podia llegar a gustar de verdad, que a ver si hay suerte y todo puede acabar en una bonita história como la suya con Aless. Me desea suerte en mi nueva aventura y se va a su casa. Yo acabo de recojer mis cosas y tambien me voi.
Me pongo lo más bonito de todo el armario, me peino y maquillo especialmente para él, y toda ilusionada me dirijo al bar.
Entro. Él al verme me recive con una gran sonrisa que fue correspondida por la mia. Yo alegre me siento en la misma mesa de ayer. Él viene, me toma nota y se va. Todo es muy parecido ha ayer, pero hoy espero que pase algo un poco más especial. Me trae mi martini.
- ¡Hola Dave! - le dijo para romper el hielo.
- Hola Jess, em.... perdona ahora vendre a charlar con tigo, hay mucha clientela. Lo siento. - me dice en un tono, un poco triste, o eso me parece.
Mientras tomo mi martini no paro de mirarlo. Me gusta tanto. Aiiii.... que lastima que alomejor él ni se haya fijado en mi. Cuando más atenta lo estoy mirando de repente entra en el bar una despanpanante rubia, con cuerpo de supermodelo y un vestido rojo pasión a conjunto con su caríssimo carmin. Se acerca a Dave y le besa. Me atraganto con el martini mientras contemplo la escena. Dolida y enfadada me dirijo a la barra. Le pago mi martini a Dave con mala cara. Él lo nota, pero no creo que se atreva a decir nada. ¡Mejor! No se que le hubiera sido capaz de decir. Me voi del bar. Decido que no volvere nunca más. Llego triste a casa. Me quito la preciosa pero ridícula ropa que me habia puesto para "el momento especial" que esperaba. Cojo el helado del congelador y me siento en el sofá para ver peliculas antiguas y desahogarme.
Son las 3 de la madrugada. Voi por la cuarta película y aún no me he cansado de llorar. Sigo concentrada en mis peliculas y absorta en mis pensamientos, cuando de repente tocan al timbre...
CONTINUARA!




Arianne. 18 años. Utilizare este blog para narrar una historia inventada por mi. Simplemente espero que guste. Gracias.