¡Sí, esta
soy yo! La fotografa de una de las modelos más importantes de America. Ella es
tan guapa, tan alta, tan delgada...Vamos, tan perfecta que muchas veces tansólo
soy eso… La fotografa de una estrella. Aunque también su mejor amiga. Ella es
Elisabeth, la modelo número 1 de los E.U.A. Sale con un famosísimo modelo
italiano, Alessandro. Viven en una casa enorme, tienen lo que quieren y lo más
importante, se aman. Una vida perfecta. Si lo reconozco, envidiada por mi.
Pero, ¿y quien no tendria envidia de ellos? Bueno, ya dejo de hablar de ese
tema. Voi a centrarme en mi história. Por cierto, me presento. Soy Jessica.
Ha sido un dia duro de
trabajo. Me despido de la gente que queda en la oficina. Salgo a la calle ya
iluminada por las farolas. ¡Oh, mierda! Esta lloviendo. Abro el paraguas y me
dirijo al coche. Llego a casa. Caliento en el microondas un tapper de
macarrones hechos por mi madre. Me siento en el sofá y ceno. ¿Salgo
a tomar algo o me quedo en casa? Venga, decido salir un rato. Me arreglo un
poco y me bajo al bar de la calle de enfrente. Entro. Me dirijo hacia la mesa
del fondo y me siento. Me quedo mirando hacia ninguna parte, pensando en mis
cosas cuando de repente alguien me dice:
-Perdona,
¿que te pongo?
Vaya...
que chico tan guapo. Nunca lo havia visto por el barrio. Es castaño, media
melena, ojos verdes y una sonrisa perfecta. Precioso. Despues de unos segundos
de ausencia, reaccionó:
-Si
perdona. Un martini, porfavor.
Lo
apunta en la libreta y inicia su vuelta a la barra.
-Oye
perdona, ¿eres nuevo?.- Le pregunto, antes de que se vaya, con una gran sonrisa
en mi rostro.
-Si,
hoy es mi primer día aqui.- Responde él.
Vuelve
a la barra, prepara el martini y lo trae. Me quedo mirandolo casi sin
pestañear. ¿Cómo puede ser alguien tan perfecto? Uauh. Enserio, creo que me he
enamorado.
-Aqui
tienes.- Me dice con un tono de lo más amable.
-Grácias.-
Respondó con una sonrisa de oreja a oreja y seguramente con la típica cara de
idiota enamorada.- ¿Eres de aqui?
-Sí,
solo vivo a una manzana.
-¡Vaya,
entonces eres del barrio!- Digo sorprendida.- Nunca te havia visto. Ah! Por
cierto, soy Jessica.
-Dave,
encantado.- Respone esbozando una gran sonrisa y seguidamente agacha la cabeza.-
Bueno tengo que seguir trabajando, si no el jefe se enfadara.- Dice señalando a
la barra.
-Oh!
Claro, por supuesto. Perdona.- Me disculpo con una sonrisa pillina.
-Hahahaha
tranquila, no importa. Me alegro de haber hablado con tigo.- Y seguidamente
regresa a la barra.
Se
haze tarde y al día siguiente tengo que trabajar. Así que pago mi cuenta, me
despido de Dave y me voi a casa. Mañana ya volveria para verlo otro rato.
Así
lo hago, él me cobra con una sonrisa en la cara y me susurra con una dulce voz un
hasta mañana.
Al
día siguiente se lo cuento todo a Elisabeth. Ella muy alegre y contenta me dice
que por fin habia encontrado a alguien que me podia llegar a gustar de verdad,
que a ver si hay suerte y todo puede acabar en una bonita história como la suya
con Aless. Me desea suerte en mi nueva aventura y se va a su casa. Yo acabo de
recojer mis cosas y tambien me voi.
Me
pongo lo más bonito de todo el armario, me peino y maquillo especialmente para
él, y toda ilusionada me dirijo al bar.
Entro.
Él al verme me recive con una gran sonrisa que fue correspondida por la mia. Yo
alegre me siento en la misma mesa de ayer. Él viene, me toma nota y se va. Todo
es muy parecido ha ayer, pero hoy espero que pase algo un poco más especial. Me
trae mi martini.
- ¡Hola
Dave! - le dijo para romper el hielo.
-
Hola Jess, em.... perdona ahora vendre a charlar con tigo, hay mucha clientela.
Lo siento. - me dice en un tono, un poco triste, o eso me parece.
Mientras
tomo mi martini no paro de mirarlo. Me gusta tanto. Aiiii.... que lastima que
alomejor él ni se haya fijado en mi. Cuando más atenta lo estoy mirando de
repente entra en el bar una despanpanante rubia, con cuerpo de supermodelo y un
vestido rojo pasión a conjunto con su caríssimo carmin. Se acerca a Dave y le
besa. Me atraganto con el martini mientras contemplo la escena. Dolida y
enfadada me dirijo a la barra. Le pago mi martini a Dave con mala cara. Él lo
nota, pero no creo que se atreva a decir nada. ¡Mejor! No se que le hubiera
sido capaz de decir. Me voi del bar. Decido que no volvere nunca más. Llego
triste a casa. Me quito la preciosa pero ridícula ropa que me habia puesto para
"el momento especial" que esperaba. Cojo el helado del congelador y
me siento en el sofá para ver peliculas antiguas y desahogarme.
Son
las 3 de la madrugada. Voi por la cuarta película y aún no me he cansado de
llorar. Sigo concentrada en mis peliculas y absorta en mis pensamientos, cuando
de repente tocan al timbre...
CONTINUARA!
No hay comentarios:
Publicar un comentario